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User / Jesús Nicolás Sánchez
Jesús Nicolás Sánchez / 177 items

N 13 B 292 C 18 E Jul 5, 2020 F Jul 6, 2020
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Con 35 grados de temperatura me meto en la furgo, aparcada a pleno sol delante del montón de grano y paja de maíz del que ya me habéis oído hablar y que conocéis, además, de la foto de la ceba de los gorriones; y lo hago protegido de los rayos del sol con los aislantes plateados que coloco en todas las ventanas, excepto en dos de ellas que quedan abiertas para que corra un poco el aire y sacar, además, el objetivo de la cámara camuflado por una red. Un abanico y una botella de agua ayudan mucho a pasar las tres últimas horas de luz buena de la tarde. Luego comienzan a entrar sombras feas de algunos árboles y se impone la hora de la recogida.

Foto de ayer. Como ya indiqué en mi toma anterior, quiero que se suban las "bichas" a alguno de mis dos posaderos incrustados en el mismo maíz, pero en este primer intento no hubo fortuna. Se posan únicamente en las encinas próximas, al suelo o en el montón, pero mis atractivas y conspicuas perchas de momento son ignoradas; eso sí, se burlan de mí posándose en unos feos palets de madera que hay al lado. Espero poder seguir intentándolo y probando picardías hasta conseguirlo.

Los colores de la imagen no dejan lugar a dudas: puro verano.

Saludos a todos.

Tags:   Aves Fauna Tórtola turca Streptopelia decaocto

N 11 B 345 C 10 E Jun 30, 2020 F Jul 2, 2020
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Una última imagen del tumbing que me permitió fotografiar sobre el terreno a las tórtolas turcas (Streptopelia decaocto) alimentándose. Cuando las tenemos de perfil delante nuestro nos sorprendemos de lo realmente larga que tienen la cola, debiendo tener por lo tanto especial cuidado para no dejársela fuera del encuadre al fotografiarla, en especial cuando intentamos mantener el foco en el ojo con los escasos 19 puntos de enfoque que tiene mi vieja 7D. En esta posición de perfil ninguno de esos puntos coincide con la situación de la cabeza si mantienes su cola en el encuadre.

Ave aparentemente pardusca y con pocos aspectos llamativos si exceptuamos el collar lateral negro ribeteado de blanco (que los juveniles no tienen o lo tienen muy poco desarrollado todavía), cuando está cerca te das cuenta de su estilizada belleza. Llama la atención su ojo -en algunos ejemplares de un rojo intenso- que resalta llamativo en una cabeza de tonos muy claros. Algunos individuos presentan además unos preciosos tonos rosados en el plumaje del pecho y cabeza, muy suaves. No existe dimorfismo sexual entre géneros, aunque pudiera haber una ligera y poco apreciable diferencia de tamaño en favor de los machos. Estos son a veces reconocibles cuando arrullan a las hembras durante el cortejo hinchando notablemente sus cuellos igual que hacen otras especies de columbiformes.

En la imagen una tórtola escucha los disparos de mi cámara, extrañada. Cuando levantan el vuelo lo hacen con un estrepitoso batir de alas, pero cuando vuelan y aterrizan en el suelo lo hacen con bastante más suavidad, obligándome a vigilar de modo constante la superficie que tengo delante para aprovechar las oportunidades. Fotografiar tumbado, con la cámara casi a ras de suelo, es un método duro para nuestro cuello y espalda, por lo que se hace difícil estar en constante observación de lo que hay delante. Bajar la cabeza, descansando el cuello, tumbarse de lado o incluso boca arriba ayuda a soportar la posición, con la ayuda de alguna almohada incluso. Por ello no se hace extraño que alguna vez, al levantar la cabeza, te sorprendas con un pájaro delante tuyo al que no has oído llegar.

Habrá que hacer más sesiones a ver si consigo ahora que se posen en alguna rama chula y fotogénica, y cuando el campo tenga nuevos verdes me veré obligado a pelearme con el suelo otra vez.

Un saludo a todos.

Tags:   Aves Fauna Tórtola turca Streptopelia decaocto

N 14 B 338 C 11 E Jun 30, 2020 F Jul 2, 2020
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Sigo estos días con el bando de tórtolas turcas (Streptopelia decaocto) que se alimentan en los alrededores de una explotación ganadera. Retratarlas sobre los montones de garbanzo y maíz que acumulado para alimentar al rebaño de ovejas me permite observar su comportamiento y modo de vida. Se trata de una ave sedentaria y gregaria, en general confiada, lo que le ha facilitado adaptarse a la proximidad humana y en convertirse así en un comensal nuestro. Aquí van y vienen entre las encinas y el alimento en grupos de varias decenas, de entre el centenar que trasiegan por los alrededores de la explotación ganadera. Son inquietas, como presas que son de rapaces y gatos o ginetas, nerviosas y vigilantes, y se mantienen alerta constantemente, protagonizando espantadas inesperadas sin motivo aparente, ruidosas y aparatosas. Y de la misma manera que se espantan a los pocos minutos regresan como si no hubiera pasado nada, ... como si no hubiera pasado nada hasta la siguiente nueva huida entre aleteos sonoros y veloces. A pesar de tener mucho alimento servido en el plato en forma de enorme montón de maíz mezclado con paja y restos triturados por la cosechadora, a menudo bajan al suelo y buscan otro tipo de alimento que, seguro, complementará su dieta, haciéndola así más variada, rica y nutritiva. Observo desde mi coche, convertido en un improvisado hide oscuro en el que mis alados modelos no me puedan ver, qué zonas del terreno son las que utilizan para buscar alimento. De esta manera escojo una en concreto en donde, pienso, tendré más oportunidades de camuflarme y pasar desapercibido para los paseantes que circulan a escasos metros de distancia cada tarde, haciendo la ruta del colesterol.

Además, esta es su manera natural de alimentarse: caminar por el suelo en busca de semillas, brotes tiernos e insectos. Así pues, la decisión de hacer un tumbing era inevitable y estaba en mi mente desde la temporada pasada si lo que quiero es archivar en mi ordenador unos retazos del comportamiento de esta columbiforme. Ni corto ni perezoso, la tarde de más calor de toda la semana me fabrico con algunos paquetes de paja, algún palet de madera vieja que hay por los alrededores y grandes sacos de rafia para el transporte de diversos materiales (llamados "jumbos") un tumbing a la sombra de la furgoneta con la esperanza de soportar los 34 grados de temperatura. Como todos los materiales están en la zona y están más que acostumbradas a la presencia de vehículos en los alrededores, las aves no desconfían del tinglado y pasado un tiempo comienzan a dejarse caer por el suelo en grupos muy pequeños y en general alejados de mi posición. De vez en cuando alguna se acerca y me permite fotografiar estas bellísimas criaturas. Tres horas maltratando mis riñones, espalda y cuello dan como resultado unas decenas de fotografías que retratan el comportamiento alimenticio de las tórtolas turcas.

Un saludo a todos.

Tags:   Aves Fauna Tórtola turca Streptopelia decaocto

N 246 B 3.6K C 34 E Jun 26, 2020 F Jun 30, 2020
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Durante las dos o tres tardes que he estado con mis amigas las tórtolas he podido comprobar cómo las familias de gorriones comunes (Passer domesticus) van creciendo y llenando de algarabía los alrededores del cercado ganadero. A veces las hembras y a veces los machos alimentaban a sus retoños con paciente dedicación; he podido disfrutar de la incesante y hasta agobiante solicitud de alimento por parte de los polluelos hacia los progenitores. Muchos de estos mozalbetes ya se alimentan solos, aunque si tienen a alguno de sus padres cerca no dudan en reclamarles su porción de maíz. Mi amigo el ganadero dice que está alimentando a todos los pájaros de la zona, y por el montón de maíz, aparte de los gorrioncillos y las tórtolas turcas, pasan también a reclamar su ración las palomas torcaces, algún pinzón vulgar y hasta los azulones durante las noches.

Los gorriones comunes son comensales directos del hombre, y solo habitan en las cercanías de ciudades, pueblos y habitaciones rurales. Siendo un pájaro omnívoro, su alimentación se basa principalmente en grano -lo que queda evidenciado por la forma de su pico-, pero también se alimenta de insectos, frutas, bayas, desperdicios urbanos, etc.

Se trata de una especie muchas veces olvidada por los fotógrafos y a la que a mí me gusta dedicarle de vez en cuando algún rato, pues me trae recuerdos de mi infancia cuando tuve durante un tiempo una gorriona rabona que pululaba por la casa a su antojo. Volaba por el balcón del tercer piso en el que yo vivía de niño, alejándose hasta la mitad de la calle para volver de nuevo y posarse sobre mis hombros o cabeza, o sobre la barandilla. Entraba y salía sin hacer mucho caso a los gorriones que medraban por la calle. Un día la gorriona desapareció. No volvió a entrar en casa. Por más que la busqué entre el resto de gorriones que habitaban mi calle no la volví a ver. Al cabo de unas semanas descubrí cómo una gorriona (sin plumas en la cola) alimentaba a unos volantones entre unos coches aparcados, como en la escena de esta imagen. Siempre me quedaré con la duda de si era o no mi amiga. Quiero pensar que sí.

Esta escena me sirve para reclamar un poco mas de atención sobre esta especie cuyos efectivos están cayendo drásticamente en buena parte de su área de distribución, llegando a encontrarnos con casos sangrantes de ciudades europeas donde casi ha desaparecido. En España este descenso demográfico se ha hecho evidente gracias al programa SACRE de SEO/BirdLife, apuntando un descenso del 21% entre los años 2008 y 2018.

Algo no funciona bien en el mundo cuando hasta los gorriones sufren un declive poblacional tan acusado.

Tags:   Aves Fauna Gorrión común Passer domesticus

N 12 B 428 C 21 E Jun 27, 2020 F Jun 29, 2020
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Así deberíamos llamar a la tórtola turca (Streptopelia decaocto) porque su expansión por el planeta recuerda mucho a la de la especie humana, siendo casi tan exitosa como la nuestra.

Originariamente a finales del siglo XIX se distribuía desde Turquía al subcontinente indio y sur de China, pero desde entonces ha protagonizado una de las expansiones faunísticas más espectaculares de la historia natural. Aunque ya había habido registros previos puntuales de su presencia en Europa, no es hasta comienzos del siglo XX que la especie inicia una imparable colonización de Europa desde los Balcanes hacia el noreste, alcanzando mediados el siglo Alemania, Gran Bretaña e Irlanda. En las décadas siguientes se fue expandiendo tanto al norte del continente, donde alcanzó el Circulo Polar Ártico y el oeste de Rusia, como hacia el sur, donde ocupó la cuenca del Mediterráneo, alcanzando el norte del Magreb, e incluso las Islas Canarias a finales de la pasada centuria. En la península Ibérica comienzan a verse ejemplares en la década de los 60, pero no es hasta 1974 que se constata la primera reproducción de tórtolas turcas en nuestro país, concretamente en Santander. Desde entonces la expansión hacia el sur fue imparable y veloz, y al alrededor de 15 años más tarde ya había colonizado el solar ibérico.

Introducida en las Bahamas en la década de los 70, dio rápidamente el salto a Florida y continuó su colonización por Norteamérica llegando incluso a Alaska y los Grandes Lagos. No se sabe muy bien en qué medida escapes de aves cautivas han ayudado a esta rápida colonización, pero lo cierto es que continúa en un franco proceso de expansión. Si en Europa se registraba una media de 50 km de avance geográfico anuales, en Norteamérica se han dado avances del doble, lo que resulta brutal para una especie que muestra patrones sedentarios.

¿A qué se debe este éxito sin parangón? sin duda a la conjunción de diversas causas. Por un lado a su enorme éxito reproductor. He llegado a constatar hasta cinco puestas seguras de una pareja en una casa de campo, probablemente seis, la última de las cuales tenía lugar en plenas Navidades. La otra causa fundamental puede ser que ha sabido adaptarse a la vida al lado del hombre. Esto le proporciona grandísimas ventajas, pues reduce las acciones depredatorias de sus enemigos naturales, así como la presión cinegética humana sobre ellas (en las ciudades y cascos urbanos no se puede cazar, algo que han descubierto también en las últimas décadas las palomas torcaces). Además, esta cercanía al hombre les proporciona alimentación abundante, lo que siendo una especie gregaria nos posibilita ver grandes bandos de ellas alimentándose de las cosechas agrícolas humanas, como en el caso de la foto que vemos aquí, donde los garbanzos amontonados para la alimentación del ganado constituyen un suplemento alimenticio que saben aprovechar muy bien. Estos tres factores están sin duda detrás de su éxito demográfico y colonizador: su alta tasa reproductiva, la reducción de la mortandad y la facilidad para encontrar abundante alimento.

Todo ello ha hecho que su expansión demográfica y geográfica se haya convertido en un caso paradigmático a nivel mundial.

Tags:   Aves Fauna Tórtola turca Streptopelia decaocto


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