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User / Jesús Nicolás Sánchez
Jesús Nicolás Sánchez / 181 items

N 2 B 77 C 2 E Jul 26, 2020 F Jul 29, 2020
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Que las aves estén acostumbradas a la presencia humana facilita la tarea de observarlas y, como en este caso, fotografiarlas. La pareja de gorriones comunes (Passer domesticus) que han ocupado la caja nido situada en una pared del jardín nos ven deambular de un lado para otro, meter y sacar los vehículos, sentarnos bajo la pérgola, y trabajar aquí y allí (siempre hay algo que hacer, arreglar o mejorar). Si en la pareja de pardales que anidaron en la chimenea de la pared se observaba con claridad que el macho entraba a cebar muchas más veces que la hembra, quizás porque esta última desconfiaba de nuestra presencia, en esta otra familia también se pueden observar comportamientos cuanto menos curiosos.

Aquí vemos a la hembra que me observa mientras yo estoy parado en el medio del corral con el trípode, atenta a si represento o no un peligro para ella y su descendencia. Aunque ceba sin perderme de vista, lo hace sin problema una y otra vez. Más bien el problema lo tiene con su propio partenaire, que por algún motivo la persigue cuando regresa con comida para robársela y así ser él el que cebe a los dos pollos que asoman sus picos por el agujero de la caja. Hasta en cuatro o cinco ocasiones al menos en el transcurso de las dos horas y media que estuve haciéndoles fotos, el macho parasitó a la hembra intentando robarle del pico la ceba que transportaba, algo que conseguía con relativa facilidad cuando se trataba de saltamontes, dado que estos voluminosos insectos sobresalían mucho de su pico. Imaginaros la escena: en cierta oportunidad llegó la hembra con dos grandes saltamontes. Como en otras ocasiones el macho se presentó agresivo tras ella y con malas maneras intentó arrebatarle los insectos. La hembra, protegiendo sus dos capturas, tuvo que marcharse hasta en cuatro ocasiones perseguida por su compañero, que finalmente regreso a la boca del nido, esta vez sí, con el botín arrebatado. El padre inmediatamente cebó a los pollos y se marchó a por más comida.

La obsesión del macho por alimentar a su descendencia le llevaba a no respetar a su propia pareja reproductora. Quizás un instinto paternal excesivo o algún desorden de conducta que no creo que sea lo habitual. Habrá que estar atento en futuras ocasiones.

Tags:   Aves Fauna Gorrión común Passer domesticus

N 3 B 68 C 4 E Jul 26, 2020 F Jul 29, 2020
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No soy amigo de hacer fotos de aves en sus nidos. Pueden incentivar a otros fotógrafos a hacer lo mismo, y las molestias que podemos causar en el entorno del mismo pueden dar al traste con la nidada en cuestión. A esto siempre puede haber excepciones, como en el caso de las colonias de aves marinas, en donde fotografiar (o simplemente observar) sus nidos desde lo alto del acantilado no representa ningún problema de conservación para las aves, allí congregadas por miles, o al menos por regla general. Además, tampoco suele ser estéticamente bonita la fotografía de unos pollos en un nido, sino más bien todo lo contrario, por lo que tampoco nos deben interesar estas tomas si lo que buscamos son imágenes hermosas de las aves (aunque a esto también, como siempre, encontramos sus excepciones). Quizás, el principal objeto que justifique fotografiar aves en nidos sea la de documentar este aspecto de sus biología.

Por si fuera poco, la fotografía de aves en nido que se practicó en demasía en los albores de esta disciplina fotográfica pasó de moda hace muuuuuucho tiempo, afortunadamente para las especies, que así han dejado de sufrir este tipo de incordio o incluso acoso.

En cualquier caso, el hecho de fotografiar nidos debería conllevar siempre la necesidad imperiosa y rigurosa de tener un total control sobre las posibles molestias que se les pueda causar, con el fin de abortar cualquier sesión si observamos que esas molestias se producen finalmente. En esto hay que ser siempre radical. Así pues, estas fotografías solo deberían realizarse en circunstancias concretas, con un objetivo que lo justifique y por fotógrafos que ya cuenten con suficiente experiencia naturalística como para realizarlas de manera totalmente segura para las aves.

Pero como decía arriba, siempre hay excepciones. Este año, tras el duro confinamiento que nos ha impedido disfrutar de la maravillosa primavera que se ha esparcido por nuestros campos, hemos llegado a un comienzo de verano con verdadera necesidad de naturaleza. Y esta a veces nos regala la oportunidad en bandeja. El corral de la casa del pueblo se transforma cada primavera y verano en un bullicioso hotel. Varios nidos de gorriones se instalan bajo los voladizos de los tejados, en la vieja chimenea que habéis visto en mis dos fotos anteriores, entre las uralitas que dan sombra a la mitad del mismo o en el interior de la panera aprovechando algunos rotos en las bovedillas del techo. Las hierbas secas y restos de ramitas finas que emergen de los rincones más insospechados los delatan; los nidos están por todas partes. Lamentablemente, a menudo también los pollitos muertos caídos de sus nidos. Las tórtolas turcas, por su parte, crían encima de una caja nido que fabriqué hace unos años para los gorriones y que nunca fue usada, o sobre el cráneo del carnero que preside el amplio corral (en estos momentos, con los pollos anteriores ya independizados, han iniciado una nueva puesta; no paran). Los estorninos negros sacan adelante a su familia bajo unas tejas rotas de uno de los tejados. Y los mirlos lo hacen entre la maraña de hojas con que la hiedra cubre una de las paredes del jardín, y este año, además, en el enramado profuso de la wisteria que trepa por la pérgola.

Sí, el corral se llena de nuevos retoños reclamando comida.

Por si fueran pocos todos esos nidos, este comienzo de verano, además, una pareja de gorriones comunes (Passer domesticus) ha utilizado por fin para criar una vieja caja nido que llevaba colgada de una pared desde hacía bastantes años y que nunca había sido usada con anterioridad. Vieja caja nido encontrada en el suelo de un pinar en un viaje por el centro de la Península y que este año ha vuelto a tener utilidad.

¡Cómo resistirse a llevar una mañana el equipo y observar y fotografiar el comportamiento de los progenitores y de los polluelos! Me lo estaban pidiendo a gritos.

Tags:   Aves Fauna Gorrión común Passer domesticus

N 4 B 83 C 2 E Jul 13, 2020 F Jul 17, 2020
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Los rayos del sol van cayendo a última hora de la tarde y tiñen de cálidos la pared blanca del corral. Por algún motivo en concreto que desconozco, a estos dos polluelos casi solo los cebaba el macho. En un ratio de quizás 9 de cada 10 cebas, era el padre el que se acercaba con algo de alimento para sus polluelos; la hembra apenas aparecía -en el caso de los gorriones (Passer domesticus) que fotografiara hace unas semanas cebando en el montón de maíz sucedía al contrario, casi siempre eran las madres las que pude fotografiar cebando-. Viendo su comportamiento mucho más desconfiado que el del padre, es fácil suponer que este fuera el motivo de su tardanza en entrar, pues ante nuestra presencia en el amplio corral ella siempre se mostraba mucho más indecisa. Aunque los animales tengan unos patrones de comportamiento más o menos generales, no nos cansaremos de aclarar que luego cada individuo tiene su propia personalidad. En el nido de mirlo común que hay en el mismo corral sucede al contrario, y es el macho el que muestra una clara desconfianza ante nosotros, mientras que la hembra entra a cebar con mayor soltura a escasos dos o tres metros nuestro, mientras permanecemos sentados tranquilos a la sombra.

Sea por un motivo o por otro, lo cierto es que el macho de gorrión aparece cada muy pocos minutos con grano o pienso que roba de la comida de las gallinas, para acallar las llamadas de los dos hermanos, así como algún que otro insecto que viene a completar el aporte de proteínas a su dieta. Es normal que cada año hagan al menos dos puestas. Veremos si en lo que queda de verano vemos una nueva familia de retoños en la vieja chimenea, pues un par de días después de estas fotos los dos polluelos ya habían abandonado su nido.

Tags:   Aves Fauna Gorrión común Passer domesticus

N 2 B 75 C 2 E Jul 13, 2020 F Jul 17, 2020
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Los gorriones comunes (Passer domesticus) forman parte de nuestras ciudades y de cualquier entorno humanizado. Allí donde nos instalemos estos pequeños compañeros se vienen con nosotros. Durante la temporada reproductora los podemos ver a los progenitores afanándose en llevar comida a los polluelos que les esperan en sus nidos ansiosos por su llegada. Miles de estómagos hambrientos reclaman en nuestros campos y ciudades su ración constantemente. Esta especie anida en cualquier tipo de agujero que pueda encontrar en nuestros edificios o construcciones, o incluso en el interior de los propios nidos de las cigüeñas blancas que anidan a nuestra vera. Para su construcción aportan todo tipo de hierbas y ramillas pequeñas, así como otros materiales más suaves, como pelo, lana o plumas para tapizarlo. En él ponen de dos a siete huevos.

Estos dos hermanos observan a media tarde la pequeña porción de mundo que les rodea en el corral de la casa de un pueblo, esperando con impaciencia la llegada de alguno de sus progenitores. Una vieja chimenea inutilizada hace mucho tiempo sirve desde hace años para que nuestros gorriones -pardales como los conocemos en los campos de Castilla- ubiquen su nido.

Tags:   Aves Fauna Gorrión común Passer domesticus

N 14 B 360 C 18 E Jul 5, 2020 F Jul 6, 2020
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Con 35 grados de temperatura me meto en la furgo, aparcada a pleno sol delante del montón de grano y paja de maíz del que ya me habéis oído hablar y que conocéis, además, de la foto de la ceba de los gorriones; y lo hago protegido de los rayos del sol con los aislantes plateados que coloco en todas las ventanas, excepto en dos de ellas que quedan abiertas para que corra un poco el aire y sacar, además, el objetivo de la cámara camuflado por una red. Un abanico y una botella de agua ayudan mucho a pasar las tres últimas horas de luz buena de la tarde. Luego comienzan a entrar sombras feas de algunos árboles y se impone la hora de la recogida.

Foto de ayer. Como ya indiqué en mi toma anterior, quiero que se suban las "bichas" a alguno de mis dos posaderos incrustados en el mismo maíz, pero en este primer intento no hubo fortuna. Se posan únicamente en las encinas próximas, al suelo o en el montón, pero mis atractivas y conspicuas perchas de momento son ignoradas; eso sí, se burlan de mí posándose en unos feos palets de madera que hay al lado. Espero poder seguir intentándolo y probando picardías hasta conseguirlo.

Los colores de la imagen no dejan lugar a dudas: puro verano.

Saludos a todos.

Tags:   Aves Fauna Tórtola turca Streptopelia decaocto


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